martes, 24 de febrero de 2015

SABATO Y EL PARQUE LEZAMA

Un sábado de Mayo de 1953  un muchacho alto y encorvado caminaba por uno de los senderos del Parque Lezama. Se sentó en un banco, cerca de las estatuas de Ceres y permaneció sin hacer nada, abandonado a sus pensamientos… Melancólicamente, lo imaginaba. En aquel viejo parque, con la luz crepuscular demorándose sobre las modestas estatuas, sobre los pensativos leones de bronce, sobre los senderos cubiertos de hojas blandamente muertas.”
Así comienza Sobre Héroes y tumbas de Ernesto Sábato en 1961.