martes, 11 de febrero de 2014

NOTA ENTREGADA APELANDO A LA LEY 104 AMBITO NACION Y CIUDAD - Enero 2014

A la Dirección Gral.
De Ordenamiento del Espacio Público

Solicito por medio de la presente, en mi carácter de integrante de la Asociación Civil MIRADOR DEL LEZAMA, información fidedigna acerca de los permisos otorgados por los actos realizados en el Parque Lezama el 17.11. (DIA DEL MILITANTE) y 24.11. (DIA NACIONAL DE LOS AFROARGENTINOS Y LA CULTURA AFRO), así como de los requerimientos y obligaciones que conlleven los que son continuamente dados para uso del anfiteatro sobre calle Brasil.

Imagino esa Dirección estará al tanto de que en los dos eventos –como ya es costumbre- se comenzó a armar escenarios, pantallas y demás elementos necesarios para desarrollarlos alrededor de las tres de la madrugada, a martillazo limpio. Esto, teniendo calle por medio a miles de personas que intentaban, simplemente, dormir en día domingo.

Tal vez no sería ese hecho, con ser grave, lo más destacable: sí lo es poner de relieve que se ingresó al interior del parque con cocinas, decenas de garrafas de gas, se cocinó dentro de él (cosa absolutamente prohibida no solo en el Lezama sino en cualquier parque). El retumbe de cientos de bombos y tambores siguió hasta más allá de la medianoche, haciendo caso omiso de los horarios en que se suponía iba a realizarse el festejo.

El Parque Lezama, aunque estas prácticas casi lo han hecho desaparecer, es MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL, está situado en el APH1 y debiera, atendiendo a su condición, estar cuidado como oro en paño, no sometido a usos que dejan tras de sí tierra quemada. No puede servir un parque histórico para que en él se encienda fuego, se armen parrilladas, se ignore el clamor de los vecinos –porque no está situado en el medio de la pampa, precisamente- para que se respete su derecho al descanso ya que las decenas de llamadas hechas a la fiscalía por los frentistas no sirven absolutamente de nada frente al fatídico “tienen permiso”.

Hay mediciones hechas por vecinos frentistas en los festejos aludidos que llegaron a los 125 decibeles. ¿Quién aguanta eso sin desesperarse, los que pueden huyendo de sus viviendas y volviendo a la medianoche? ¿Dónde están los derechos de quien vive frente al parque? ¿Quién los tutela, o hemos llegado a un punto tal en que los derechos están alineados solo entre quienes esgrimen su ideario como patente de corso?

Los eventos en cuestión fueron ampliamente publicitados por la Secretaría de Cultura de la Nación, pero entiendo que los permisos deben proceder del GCBA a quien corresponde la tutoría del espacio verde. Este requerimiento obedece a la intención de varios vecinos frentistas de iniciar un recurso de amparo que frene en el Lezama una  serie de eventos que atentan contra su calidad de vida y que podrían, tranquilamente, hacerse en espacios donde no se constituyan en azote de los residentes y den como resultado un parque histórico diezmado.

Al aguardo de v/respuesta

Graciela M. Fernández
Asoc. Civil MIRADOR DEL LEZAMA