martes, 30 de julio de 2013

FUEGO EN EL LEZAMA / NOTA AL MINISTRO SANTILLI

Estimado Diego:
Hace una hora, aproximadamente, los bomberos debieron ir ligerito al Parque Lezama, en uno de cuyos miradores había un incendio que estaba alcanzando proporciones.
Qué había ocurrido? Lo que ocurre cada vez con más frecuencia: en la ranchada que hace casi un año está instalada en el mirador sobre Brasil prendieron fuego, hay papel, hay cartón, hay trapos final cantado.  Un detalle, también hay árboles.
En la foto que envío, aunque precaria, se puede ver a los bomberos apagando el fuego, tirando agua en abundancia sobre la copa de los árboles donde habían llegado las llamas. Por supuesto, balaustres chamuscados, ídem piso, ídem mirador.
Es la segunda vez en un mes que los bomberos deben acudir al interior del parque para apagar un incendio. Cuanto tiempo pasará para que el fuego encienda uno de los troncos centenarios y lamentemos pérdidas irreparables?

Hace varios meses que nuestra asociación se enteró, prensa mediante, que el proyecto de puesta en valor se posterga según dichos replicados en La Nación hasta limar asperezas. Como todos los días se producen hechos que, en mayor o menor cuantía llevan a la acelerada destrucción de nuestro parque nos preguntamos cual será esa forma, ya que al parecer la exigencia de los nuevos actores lanzados a la defensa del Lezama incluyen el no enrejado, la permanencia de la cancha de fútbol, la fuente del anfiteatro cementada, etc. Exigencias que no guardan demasiada relación con el carácter de un espacio histórico convertido en  páramo marginal.

Ojalá el GCBA recuerde a los vecinos reales del Lezama, desmoralizados en una lucha de casi diez años que, como en el suplicio de Tántalo, recomienza cuando parecía haber llegado a la cima; a los que no están alineados en la Cámpora, el Movimiento Evita, la Juventud Guevarista, el Comedor Los Pibes, la asamblea del Centenario, la sala Alberdi y siguen los etc.; a los que simplemente quieren les devuelvan el parque donde paseaban, llevaban a sus hijos a jugar, donde sus mayores no corrían riesgos y era placentero pasar una tarde bajo la arboleda.

Ese parque está en agonía. Queremos nos lo devuelvan antes que sea demasiado tarde.

Saludos cordiales.

Graciela M. Fernández
Asoc. Civil MIRADOR DEL LEZAMA