domingo, 11 de abril de 2010

CONSECUENCIAS DEL RECURSO DE AMPARO

21/02/2009la denuncia de los vecinos data de 2005La Ciudad paga una multa de 84.000 pesos por no cuidar el Parque LezamaLa suma será cobrada por once litigantes que en su momento denunciaron la ausencia de mantenimiento del Parque en la causa titulada FERNANDEZ GRACIELA M Y OTROS CONTRA GCBA SOBRE AMPARO (ART. 14 CCABA).
El fallo original del Juez Hugo Ricardo Zuleta, Juzgado 1019, Fuero Contencioso Administrativo y Tributario, data de diciembre de 2005 y dio la razón a los querellantes, obligando a la Ciudad a cumplir una serie de disposiciones para mejorar el Parque. El Gobierno apeló, pero la Cámara ratificó en mayo de 2006 lo actuado por el Juez (
Una sentencia de Cámara obliga al GCBA a ocuparse del correcto mantenimiento del Parque Lezama).
En junio de ese año
el juez Zuleta intimó a la Ciudad con plazo perentorio de 30 días e hizo solidariamente responsable al máximo funcionario del área en cuestión la “Sra. Ministra de Espacios Públicos: Lia María”. O arreglaban el parque o la señora funcionaria tendría que pagar de su bolsillo.Después de casi un año de gobierno macrista las cosas seguían igual, con algunas mejoras parciales insuficientes a criterio de su señoría, quien –talvez cansado de que le tomaran el pelo– embargó el sueldo de Macri con una multa diaria por incumplimiento. Ahí fue cuando las autoridades de la Ciudad mostraron una encomiable diligencia y rápidamente optaron por pagar la multa que ahora cobrarán los vecinos. La pregunta que queda flotando es ¿Saldrá del bolsillo de Macri o del presupuesto de la Ciudad, en cuyo caso pagamos todos los contribuyentes?
Como quiera que sea, la suma en cuestión es una bicoca comparada con los más de 20 millones de pesos que la Ciudad invertirá en un reciclado y replanteo integral del Parque Lezama, un proyecto todavía en carpeta en el que están involucrados especialistas de diversas disciplinas, y que apunta a una puesta en valor con recuperación de materiales y trazados históricos, amén de una protección perimetral mediante verjas con los diseños originales.En cuanto a los afortunados querellantes han decidido no gastarse la guita en joyas, farras o viajes al Caribe, sino donarla. En principio habrían acordado dividirla en cuatro porciones con destino aun no determinado
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