domingo, 11 de abril de 2010

CRÓNICA DE LA MUERTE ANUNCIADA DE UN BIEN PATRIMONIAL

Querría compartir con Uds. algunas reflexiones motivadas por mi paseo de hoy a la tarde por el parque Lezama.
Seguramente lo que les diga no será ninguna novedad, muchos de Uds. pasean a menudo por él y sabrán de primera mano la veracidad de lo que les diré.
Varios de nosotros presentamos hace dos años un recurso de amparo motivado por su desastroso estado, que incluía todo lo existente dentro de él y reclamaba, además, el ordenamiento en lugar adecuado de la feria de barato que lo había invadido y postrado. Contra todo pronóstico, ganamos. El GCBA utilizó hasta el hartazgo todas las chicanas habidas y por haber para demorar y/o invalidar la resolución del juez Hugo Zuleta. Meses después, un fallo de Cámara validó su sentencia. Hasta ahí, cosa juzgada. La lógica indicaría que la sentencia debía ser cumplida a la mayor brevedad.
Pero...estamos en Argentina donde todo puede pasar. Y la sentencia ha sido cumplida en no más del 50%. El resto espera, no sabemos qué...
Hoy estuve ahí, viendo corporizada la destrucción, día a día, del que fue uno de los parques más bellos de la ciudad.
Exactamente en la entrada, Brasil y Defensa, una enorme pila de bolsas de basura conteniendo restos de comida, rotas y volcadas. Quienes las proveen? Los negocios que rodean el parque, que lo usan de basurero, a pesar de tantísimas denuncias hechas al respecto.
Metros más allá, en la explanada, un señor con un carro rodante de buenas dimensiones vendiendo salamines, quesos y trozos de fiambre. A metros, otra mesita oficiando de puesto de venta de desodorantes, detergentes, etc.
Permisos? Inspectores? Qué es eso?
La sentencia ordenó a ESPACIOS VERDES la atención y cuidado de la arboleda, enferma en su mayoría de todo tipo de plagas. Ordenó la provisión de césped en toda su extensión. Ordenó se dispusieran medios de contención de la tierra en las barrancas, para evitar que los árboles que están en ella pierdan anclaje y caigan, tal como ocurrió a principios de este año con dos olmos (que no crecen en tres días precisamente...) Ordenó la provisión de 20 baños químicos en las inmediaciones del parque como requisito para que la feria de barato pudiera funcionar. Hace cuatro meses que están clausurados los dos únicos baños del parque, lo cual lleva a una triste reflexión sobre los lugares en que 1.000 personas que están en esos puestos más la enorme cantidad de gente que lo usa los fines de semana hace sus necesidades. La feria en cuestión se cuelga del alumbrado del parque, provocando una sobrecarga que quema las farolas de continuo. Inspectores de Alumbrado Público? Unicamente que fueran custodiados por Gendarmería.
El césped son solo pequeños manchones en medio de la tierra pelada. Hay dos personas de Espacios Públicos –cuya capacidad de hacerse respetar en medio de un vandalismo sin límites es muy acotada- para recorrer sus ocho hectáreas. Pareciera que el estado terminal del Lezama incentivara a mucha gente que rompe, ensucia, pinta, maltrata su mobiliario ó permite alegremente que sus hijos lo hagan sabiendo que es impune (total ya está todo roto....)
Hará un mes participé en una charla que daba el Arq. Peña hablando del Bs.As. ese al que solo podemos imaginar por fotos. Y mostró las del Lezama en su esplendor, declamando con amargura que “no entendía como los vecinos no lo habían defendido, cómo habían permitido con absoluta indiferencia que se lo destruyera”. Cuando acabó la charla lo saqué de su error comentándole del amparo y sus resultados. Me preguntó cuantas personas lo habían firmado. Doce, le conté.
Bueno, si hubieran sido 500 las del reclamo esto no pasaba. Pero pasó.
Vuelvo al principio: los tiempos de la justicia son muy, muy elásticos. Aún esperamos el cumplimiento total de lo exigido por el juez, pero pareciera que nadie se asusta demasiado por eso.
Ojalá el nuevo gobierno de la ciudad que asume en pocos días tome alguna providencia al respecto. Ojalá alguien piense en serio en la calidad de APH1 (Area de Protección Histórica 1) que ostenta el parque, para que cualquier funcionario de Parques y Ferias no se anime a poner alegremente su firma en la instalación de una feria que jamás debió estar allí. Ojalá los que vivimos cerca, los que amamos ese lugar entrañable sepamos -y exijamos- que no se use para tirar animales e instalar criaderos malolientes, para vender cualquier cosa, para destruir lo que queda de él, para pasear centenares de perros sin hacerse cargo, en su mayoría, de lo que queda a su paso.
A esta altura y luego de incontables trámites y penurias por un amparo que llega a las 1.000 fojas, me quedan solo expectativas.
Que alguien se apiade del Lezama.
Saludos,
Graciela